|
|
La antigua y legendaria Iberia fue poblada por decenas de
pueblos de diverso origen y desarrollo. En el norte se encontraban
tribus de Galaicos, Astures, Cántabros y Vascones; en el
centro los Vacceos, Vetones, Carpetanos y Celtíberos; en el
sur los Turdetanos, Oretanos y Bastetanos. Éstos y muchos
más forman una suma de razas que nunca fueron reunión,
ni una entidad única; cada uno de ellos conservó sus
costumbres, su idioma, su arte, su religión, etc. La
progresiva llegada de fenicios, griegos, cartagineses y, finalmente,
romanos, fue la que delimitó los territorios y los nombres de
los pueblos que hasta ahora conocemos.
Comentamos en los dos primeros bloques a los más importantes en su grado de civilización, Tartesios e Iberos, y, por último, a otros pueblos como los Galaicos, Vetones y Baleáricos.
|
|
|
|
Los Tartesios. El mítico reino de Tartessos, el
legendario "El Dorado" de la antigüedad mediterránea, de
donde procedían las riquezas de los barcos del rey
Salomón, fue ya en las noticias de fenicios y griegos una
quimera, mezcla de realidad y fantasía. Asentados en el valle
del río Guadalquivir, arteria de Tartessos, en el actual
triángulo que forman Huelva, Sevilla y Cádiz, incluso
un poco más hacia el norte y el este meridionales, tuvieron
los Tartesios un espectacular apogeo entre los siglos VIII y VI a.C.
En sus tierras, gobernadas por el mítico rey Argantonio, se
obtenían metales como el oro, la plata y el cobre, que se
comerciaban con lugares distantes del Mediterráneo como Chipre
o Fenicia, a cambio de lujosísimos productos.
Sus habitantes vivían en pequeños poblados de cabañas circulares, protegidas, dentro de una sociedad muy jerarquizada que estaba presidida por el monarca, una figura casi sagrada, y sus aristócratas, que controlaban la producción.
Desde el siglo VI a.C. entró en una profunda crisis hasta que la rica Tartessos desapareció por completo. El territorio quedó en herencia del pueblo Turdetano, integrado ya en dominios púnicos o romanos.
Entre sus yacimientos más importantes destacan los de Lora del Río, Camas (Sevilla), Riotinto (Huelva) y el santuario de Cancho Roano en Zalamea de la Serena (Badajoz).
Imágenes:
1. Jarro de estilo orientalizante de Niebla (Huelva). Un motivo animal, símbolo de la vida, la salud y la prosperidad.
2. Tesoro de Carambolo, hallado en Camas (Sevilla): collares, pulseras y pectorales de oro y esmalte de finísima orfebrería, que pueden contemplarse en el Museo Arqueológico Provincial de Sevilla.
3. Estela de guerrero de Solana de las Cabañas: estelas semejantes pueden encontrase incluso en el norte, en Toledo. En ésta se presenta la figura de un guerrero con sus armas, adorno personal y el carro que le conduciría al más allá.
|
|
|
|
Los Iberos. Es difícil concretar la esencia de origen
de los Iberos, con procedencias norteafricanas, fusión de
razas autóctonas con otras de oleadas externas; un
pueblo-síntesis de culturas circundantes que se
estableció en tres partes bien delimitadas: el levante
peninsular, la alta Andalucía y la zona norte del valle del
Ebro hasta el Languedoc francés. Tierras de Edetanos,
Layetanos, Ausetanos, Contestanos.
Vivían en pequeñas ciudades (oppida), ligadas a la producción agrícola y ganadera, núcleos defendidos por murallas y distrubuídos en "barrios" según las clases sociales de sus habitantes. La sociedad estaba fuertemente jerarquizada y dirigida por una aristocracia poderosa.
Aunque no nos consta que tuvieran una identidad colectiva es muy interesante comprobar el grado de civilización artística que desarrollaron, con grandes influencias orientales. Los Iberos nos han dejado un patrimonio impresionantemente valioso gracias a los hallazgos de Ullastret, el Cerro de las Cabezas, Porcuna (Jaén), la Albufereta o el Cerro de los Santos (Albacete).
Imágenes:
1. Dama de Elche: la más representativa figura del arte ibero fue encontrada por el arqueólogo francés Pierre Paris en 1897 en L'Alcudia (Alicante) y trasladada inmediatamente al Museo del Louvre. En 1941 regresó a España y se expone desde entonces en el Museo Arqueológico Nacional. Realizada durante el siglo V a.C. en piedra caliza, guarda aún restos de policromía; su función era de la urna funeraria (tras un orificio posterior se guardaban las cenizas del difunto). Muestra el busto de una mujer o divinidad con lujosas joyas y tocados.
2. Dama de Baza: descubierta in situ por Presedo en 1971 en Baza (Granada), en el interior de una necrópolis, muestra la figura sedente, entronada y lujosa de una mujer. Acompañando al ajuar, la imagen servía para guardar los huesos calcinados de un difunto. Se muestra también en el Museo Arqeológico Nacional.
3. Estela de Sinarcas (Valencia): la estela funeraria nos ofrece una muestra de la escritura ibera, enigmática, intraducible, aunque fue descifrada en 1922 por Manuel Gómez Moreno. Quedan miles de textos de los que apenas se sabe sino que pueden ser una adaptación de la escritura tartésica, a su vez de origen fenicio, y que reconstruyen signos silábicos y fonemas independientes.
|
|
|
|
Resumir las peculiaridades de muchos otros pueblos de la
península resulta del todo imposible. De la fusión de
celtas e iberos nacieron los Celtíberos (Arévacos,
Lusones, etc.) establecidos en la zona centro peninsular en ciudades
como Numancia, Segobriga o Clunia. Junto a ellos los
Vacceos, los Lusitanoos y los Vetones.
Más al norte los pueblos celtas de las tribus Galaicas, Astures y Cántabras; o los occidentales (Várdulos, Vascones, Ilergetes) más pobres y menos desarrollados, como los anteriores, si los comparamos con Tartesios e Iberos.
No muy lejos de la península se encuentran las islas Pitiusas, las tierras de los Baleáricos, en dos zonas diferentes (Mallorca y Menorca por una parte; Ibiza &endash;la Ebyssos griega- por otro). Tierra de piratas y, sobre todo, de mercenarios de las milicias extranjeras, los honderos baleares fueron unidades de élite de muchos ejércitos de la antigüedad.
Imágenes:
1. Castro de Coaña en Navia (Asturias): la cultura castreña se desarrollaba en pequeños poblados de viviendas circulares de piedra (castros), construídos en diferentes alturas. De las ciudades celtas más importantes pueden destacarse Lucus, Iria Flavia y Brigantia.
2. Jabalí de Las Cogotas (Ávila), actualmente junto a las murallas de Ávila. Muestra de la "cultura de los verracos" de los pueblos Vetones y Vacceos. Esculturas zoomorfas relacionadas con la ganadería: toros, cerdos, jabalíes. Los más conocidos son los Toros de Guisando, localizados en la misma provincia.
3. Talayot de Talatí de Dalt (Mahón): túmulo o monumento escalonado, santuario que refleja el poder económico y militar de un jerarca, e indica también la demarcación territorial de una unidad política.
|
|
||||
|
|
||||