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Desde
el 2 de octubre de 1928 el Padre sabe que la Obra necesita
sacerdotes. Por eso, un día pregunta a tres hijos
suyos si estarían dispuestos a ordenarse. Los tres
responden que sí y comienzan a estudiar y prepararse
para ser ordenados sacerdotes. La ceremonia es presidida por
el obispo de Madrid.
Después
de aquellos tres primeros, vendrán muchos más
que hoy trabajan en todos los lugares del
mundo.
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