Josemaría
tiene sus propios proyectos pero está dispuesto a
cambiarlos si Dios le pide otra cosa. A veces se pregunta:
"¿qué querrá Dios de mí? ¿y
si fuera sacerdote para estar más disponible para lo
que Dios me quiera pedir?"
Poco a
poco, esta idea crece dentro de él. Un día se
decide y acude a decírselo a su padre. Este se
emociona y le lleva a un sacerdote amigo para que le oriente
en la decisión.
Josemaría
reza para tener otro hermano que pueda ayudar a sus padres.
A los 10 meses nace Santiago.
