A
los 14 años adquiere una afición
extraordinaria por la lectura. Isidoro, él y otros
compañeros se están convirtiendo en
devoradores de libros. Incluso hacen una competición
a ver quién lee más y
mejor.
Además
de la lectura dedica tiempo a sus tareas. Las notas son
excelentes y sus padres están muy contentos por su
esfuerzo.