El
18 de julio de 1936 estalla la guerra civil española
que dura casi tres años. Esto supone un
obstáculo para la extensión de la labor de la
Obra. El Padre dice a sus hijos que vayan a atender a sus
familias porque corren peligro quedándose en Madrid.
Estos se marchan preocupados por lo que pueda
sucederle.
Comienzan
los tiroteos, quema de iglesias y conventos. En los
próximos meses serán asesinados en
España trece obispos y casi siete mil sacerdotes y
religiosos.
El
Padre tiene que quitarse la sotana para salir a la calle
pues por ser sacerdote su vida corre
peligro.