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¡Soy hijo de Dios! |
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Los primeros años del Opus Dei son duros. En España había en esa época persecución religiosa y los sacerdotes no eran bien vistos. Un día, un obrero se deja caer sobre don Josemaría y le mancha la sotana pero, en vez de enfadarse, le abraza diciendo: Vamos a completar esto. |
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En medio de esas contradicciones, una mañana Dios le habla mientras viaja en un tranvía. Le dice: "tú eres mi hijo". Casi sin darse cuenta, don Josemaría va caminando y repitiendo en voz alta: "¡Soy hijo de Dios! Padre, Padre mío". Así le hace ver el Señor que no está sólo, que cuenta siempre con la ayuda de su Padre-Dios. |