Años
después Don Josemaría se traslada a Madrid
para completar sus estudios.
El 2
de octubre de 1928, fiesta de los Santos Ángeles
Custodios está haciendo unos días de retiro
espiritual en la Residencia de los Padres
Paúles.
Durante
años ha rezado mucho pidiendo a Jesús que le
descubra lo que quiere de él. Y por fin ha llegado el
momento. Mientras está en su habitación
rezando, ve con toda claridad lo que Dios le estaba
pidiendo: que recuerde a todos los hombres que deben ser
santos. ¿Cómo? Realizando bien el trabajo de
cada día y aprovechando el trabajo para acercar a
Dios a todos los hombres.
Un
sacerdote le pregunta un día: ¿cómo va
esa Obra de Dios? Decide llamarla desde entonces la Obra de
Dios (Opus Dei).
