Doña
Dolores va preparando poco a poco a Josemaría para
hacer la primera Confesión. Le explica que en este
sacramento Jesús nos perdona los pecados cometidos
después del Bautismo. Y nos perdona siempre porque
nos quiere más que todas las madres y padres
juntos.
Un
día hace por fin su primera confesión y el
sacerdote le pone una curiosa penitencia: dirás a
mamá que te dé un huevo frito.
Josemaría
está muy contento de tener el alma limpia gracias al
amor de Jesús.