Pablo de Tarso

Empecé a conocer la obra de Pedro Miguel Lamet cuando en una desaparecida librería pamplonesa me encontré El místico: Juan de la Cruz. Y, lógicamente, me pregunté: ¿quién es el valiente que se atreve a estas alturas (año 2009) con semejante personaje español y universal de las letras y la espiritualidad? Descubrí entonces que se trataba de un jesuita gaditano que ya llevaba a sus espaldas no pocas novelas, ensayos, biografías, poemarios incluso. Y desde entonces lo he seguido con paciencia y atención de neófito en El caballero de las dos banderas (sobre San Ignacio de Loyola), El aventurero de Dios (sobre nuestro San Francisco Javier), Imago hominis (sobre la figura de Jesús) y El último jesuíta (sobre la expulsión de la Compañía en el siglo XVIII).

Esta vez nos acerca la inmensa figura de Pablo de Tarso, San Pablo, judío fariseo bien avezado en la Ley de Moisés y perseguidor de cristianos hasta su visión y conversión, la luz, las palabras de Cristo y la caída del caballo, para transformarse en “el apóstol de las naciones”. Le acompañamos página tras página en su empeño por la fe y la verdad de Cristo desde la convulsa Jerusalén a Éfeso, desde Antioquia a Tesalónica, en Corinto o Atenas, escribiendo y animando a las primeras comunidades cristianas, incomprendidas y perseguidas, en un entorno de romanización presidido por el gobierno del emperador Nerón, ya en los momentos de su mayor inestabilidad y locura, pero en el que ya comienza a haber valientes y prestigiosos ciudadanos romanos que buscan con avidez las renovadoras enseñanzas del Galileo Crucificado. Una novela muy interesante, magníficamente ambientada que incluye, por qué no, una sencilla trama de amor y desamor bien integrada en el asunto esencial de la obra: la vida y el testimonio del nuevo apóstol.

 

 

Juan Manuel Ojembarrena

 

 

Pedro Miguel Lamet, Pablo de Tarso. El resplandor de Damasco

Madrid. La esfera de los libros. 2015. 340 páginas