La luz que no puedes ver

Saint-Malo sigue siendo una preciosa ciudad francesa situada en la costa de Bretaña, pero en 1944 fue prácticamente arrasada por los bombardeos aliados. En el verano de aquel mismo año se encuentran allí dos jóvenes: Marie-Laure, de dieciséis años, ciega desde la infancia, y Werner de dieciocho, un soldado especialista en intercepciones radiofónicas. ¿Qué les ha llevado hasta allí además de la trágica contienda? Un pasado absolutamente divergente y un punto en común extraordinario: la radio.
¿Tienes delante una novela de guerra? Sí, es cierto, pero también de intriga: un oficial alemán, gemólogo, busca por toda Europa un diamante valiosísimo conocido como “El mar en llamas” sobre el que parece pesar una maldición. Aunque, por encima de todo, esta preciosa obra es un relato profundamente humano que va mucho más allá de una simple trama ambientada en aquella época no tan lejana. Es la historia de dos jóvenes cuyas difíciles vidas se han ido levantando con la compañía de otros personajes inolvidables y las experiencias de dos mundos en apariencia opuestos. Una historia muy rica en detalles y en imágenes, tanto líricas como dramáticas, que regalan un estilo elegantísimo.
Que esta novela fuera galardonada con el último y prestigioso Premio Pullizer de ficción puede no resultar una sorpresa. Los ojos de cualquier lector interesado se van a encontrar con una obra hermosa de verdad, una de las pocas actuales que dentro de diez, treinta, cien años, se leerán con regusto y nostalgia. Tienes el verano cerca y, no te quepa duda, los personajes, la construcción y desarrollo de la historia, la ambientación y las sorpresas de esta magnífica narración te van a entusiasmar.

Juan Manuel Ojembarrena

Anthony Doerr, La luz que no pudes ver.
Barcelona. Suma de letras. 2015. 645 páginas.