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jaca_abr_2002_lt.mov.zip
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Excursión
familiar al Parque Faunístico 'La Cuniacha',
2002
El domingo 21 de abril de 2002 fuimos de excursión
al Parque Faunístico 'La Cuniacha' situado
en Piedrafita de Jaca, en pleno Valle de Tena. Allí
pudimos ver en su entorno natural a muchas especies
autóctonas.
Los padres Encargados de 4º organizaron una
excursión familiar para el día 21
de ABRIL. Nuestro destino fue el PARQUE FAUNISTICO
"LA CUNIACHA". Se encuentra en PIEDRAFITA, a unos
40 Km de Jaca, en pleno Valle de Tena.
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| Como su nombre sugiere,
se trata de un parque natural en el que viven en
semi-libertad animales autóctonos de los
Pirineos: Sarrios o Rebecos, Cabras Montés,
Linces Boreales, Bisontes europeos, Ciervos, Gamos,
Renos (estos no son autóctonos, pero casi),
Corzos, Caballos Prezewalski y lobos (sí,
sí, lobos, de los que aúllan por la
noche).
El Parque ocupa la ladera de un monte. Consiste
en un recorrido de unos 3 Km de largo por pistas
perfectamente señalizadas. Conviene tomarse
tiempo en el recorrido (entre 2 y 3 horas); primero
porque los animales pueden estar ocultos a simple
vista y hay que tener paciencia hasta que aparezcan.
Algunos están en terrenos acotados dentro
del monte, pero la mayoría andan sueltos,
por lo que puedes ver a los corzos cruzándose
en tu camino o acariciar a los caballos. Segundo,
porque al tratarse del Pirineo, algunas de las subidas
se las traen, por lo que se hace necesario un descanso
al coronar la cima de turno.
Por esta última razón, los padres
que llevaron niños pequeños (digamos
entre 2 y 4 años) tuvieron que cargar con
ellos (además de la mochila) en algunos tramos,
mientras que los más tiernos infantes pueden
ir en las socorridas mochilas
El parque abre a las 10'00 a.m. y cierra a las
17'00 p.m. El precio de la entrada es de 7'5 euros
por adulto y 5 euros los niños (los menores
de 5 años no pagan). Como fuimos un buen
grupo, nos hicieron un interesante descuento.
El recinto dispone de 2 merenderos al aire libre:
uno a la entrada y otro a medio camino, donde se
puede comer si el tiempo no lo impide. Nosotros
optamos por comer en la Ermita de Santa Elena, a
pocos kilómetros de allí. Así
pudimos, después de comer, hacer otra pequeña
excursión.
¿Lo mejor de los organizadores? El tiempo:
encargaron un sol maravilloso que nos acompañó
todo el día.
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