Fouché. Retrato de un hombre político.

Joseph Fouché fue un político gris. Aunque ocupó cargos de importancia, como diversos ministerios, siempre se mantuvo en segunda línea, manejando el poder al margen de la mirada del gran público. Pero más que ser un maestro en el arte del manejo oculto del poder destacó por su capacidad para amoldarse a los vaivenes de la política. Y todo esto en un tiempo en el que cualquier vaivén solía traducirse por guillotina para el bando perdedor.

Fue un destacado girondino durante la revolución francesa, firme apoyo de Robespierre en el bando jacobino, diplomático con el Directorio, Ministro con Napoleón y jefe de la policía durante la Restauración borbónica. Es decir, estuvo siempre del lado de los ganadores. Y si no les convenció de su fidelidad y de compartir un mismo credo político sí consiguió que lo consideraran indispensable. Así, mientras los gobiernos cambiaban, el sistema político cambiaba… Fouché seguía siempre en el poder.

En este libro el austríaco Stefan Zweig elabora una dinámica biografía que, en muchos momentos, se convierte en novela histórica y que ilustra un carácter humano, el del oportunista político. El carácter de quién al margen de ideas e ideales se siente atraído por el poder. Lástima que Maquiavelo escribió su Príncipe varios siglos antes. De haber conocido a Fouché este hubiera ocupado un lugar principal en la obra del italiano.

Carlos Goñi Apesteguía

Stefan Zweig, Fouché. Acantilado, 288 págs.