Lavatorio de los pies
   

También el lunes y el martes subió Jesús a Jerusalén. El miércoles no salió de casa. El jueves, que era el primer día de la Pascua, le preguntaron los Apóstoles:

-¿Dónde quieres que dispongamos todo para la cena? Mandó a Pedro y a Juan, diciéndoles:

-Id a la ciudad y al entrar en ella encontraréis a un hombre que lleva un cántaro de agua; seguidle y en la casa en que entre diréis al dueño que vais de mi parte. Disponed todo allí.

Habló así para ocultar a Judas el lugar. Jesús quería celebrar aquella cena sin ser detenido antes de tiempo.

Ya en el cenáculo se sentaron a la mesa y les dijo:

-Muchísimo he deseado comer esta Pascua con vosotros antes de padecer.

Comenzada la cena Jesús se levantó', se quitó el manto, ciñéndose un paño limpio; luego echó agua en un barreño y comenzó a lavar los pies a sus Apóstoles y secarlos con el paño. Pedro, cuando le llegó el turno, se negó:

-¡Jamás me lavarás los pies!

-No tendrás, pues, parte conmigo.

-Si es así, lávame también las manos y la cabeza.

-El que está limpio no necesita lavarse más que los pies Y vosotros estáis limpios. Aunque no todos.

Esto lo dijo por Judas. Cuando terminó, les indicó:

-Os he dado ejemplo: lo que yo he hecho con vosotros debéis hacerlo con los demás.

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