Entrada triunfal en Jerusalén
   

Jesús descansó el sábado en Betania. A la mañana siguiente salió hacia Jerusalén y empezó a subir la ladera este del monte de los Olivos. Cerca de allí estaba la aldea de Betfagé, Jesús mandó que le trajeran un pollino. Aparejaron el animal con sus mantos y Jesús montó sobre él. La gente que subía a la fiesta de la Pascua empezó a vitorear:

-¡Hossana al Hijo de David!

Muchos se quitaban los mantos y los extendían en el ea no por donde pasaba Jesús; otros cortaban ramas de olivo, las esparcían a su paso. Cuando apareció a la vista Jesús y empezaron a descender, creció el griterío:

-¡Bendito el Rey que viene en nombre del Señor! ¡'y el Mesías! ¡Paz en los cielos! ¡Hosanna!

Algunos fariseos que estaban entre la gente le dijeron

-Maestro, reprende a tus discípulos.

-Os digo que si éstos hoy callan, las piedras darán voces,

Jesús, contemplando a Jerusalén, lloró por ella. Mientras tanto corrió la noticia por la ciudad de que era Jesús el llegaba, y una gran muchedumbre de los que habían ver para la fiesta de Pascua salió a su encuentro agitando palmas y ramas de olivo, vitoreándolo.

Así entró por las calles de Jerusalén y toda la ciudad( conmocionó. Llegó al templo, donde curó a los enfermos le presentaron. Los niños contagiados por el entusiasme los mayores también empezaron a gritar en el templo:

-¡Hosanna al Hijo de David!

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