El juicio ante Anás y Caifás
   

El viejo Anás había sido Sumo Sacerdote. Astuto tejedor de intrigas, consiguió que le sucediera en el cargo su yerno Caifás. Para adular al temido viejo, llevaron a Jesús ante él antes que a nadie.

Anás preguntó a Jesús sobre sus discípulos y sobre su doctrina. Jesús se limitó a contestar:

-Yo siempre he hablado en público. No me preguntes a mí; pregunta a los que me han oído; ellos saben lo que he dicho.

Anás lo envió atado a Caifás que lo estaba esperando con los miembros del senado.

Se puso en pie y con solemne autoridad le preguntó:

-Dinos bajo juramento si tú eres el Hijo de Dios.

-Yo soy. Y os digo más: veréis al Hijo del Hombre sentado a la derecha de Dios Todopoderoso, y venir en las nubes del cielo.

Caifás se rasgó las vestiduras y dijo:

-Todos lo habéis oído. ¡Ha blasfemado! ¿Qué decís?

-Reo es de muerte -sentenció la asamblea.

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