Lluvia de correos
Fernando García Fernández.- Departamento de Ciencias.- Colegio Irabia, 1999

 

    Son las nueve menos diez. ángel y Jonathan han bajado más rápido que de costumbre del autobús escolar. La mochila, colgando de un brazo, casi no puede seguirles. Del otro pende un paraguas que ni siquiera han abierto, a pesar de que llueve sin parar desde ayer.

    -Es que el de "Filo" no perdona un retraso y hoy nos toca medir el pH de la lluvia me han dicho mientras abrían, empapados, el cajón del mostrador de portería donde se guarda el papel de pH.
Y otra vez corriendo al jardín donde espera el pluviómetro atestado del agua caída en las últimas veinticuatro horas.

    -Patxi, ¡doce litros por metro cuadrado y más o menos cinco con cinco! grita Ángel mientras cuelga la mochila y el paraguas.

    ¡Más seis que cinco! replica Jonathan dirigiéndose a su mesa con el cuadernillo de Platón en la mano.

    El profesor de Filosofía entra en clase. A Patxi aún le da tiempo a sacar la hoja en la que anota los valores medidos cada día.

    -Veamos hoy el mito de la caverna- habla el docente que ha empezado su labor. Pero Patxi está pensando que a las once, como todos los viernes, bajará al despacho del profesor de Química para enviar a Terry un correo electrónico con los resultados de esta semana. Ya va imaginando el texto: "Dear Terry, here you have our third test results on autumn acid rain. Fortunately, this week rain has not been as scarce as last week. The results measured this week are the following..."

     Terry Kerns es un profesor de la Universidad estadounidense de West Virginia que coordina el proyecto SWOOP (Students Watching Over Our Planet). Uno de sus objetivos es estimar el valor del pH de la lluvia en todas las zonas del mundo en las que pueda encontrar estudiantes que lo midan. Este curso están participando más de doscientas escuelas repartidas por los siguientes países: Alemania, Australia, Bélgica, Brasil, Canadá, China, Corea del Sur, España, Estados Unidos, Francia, Gran Bretaña, Hungría, Israel, Italia, Japón, Lituania, Rumania, Singapur, Sudáfrica, Suecia y Zambia.

    El proyecto, que se lleva a cabo todos los años, tiene una duración aproximada de dos meses, uno en otoño y otro en primavera. Los alumnos deben registrar diariamente la cantidad de lluvia caída en su colegio y medir su acidez. Los resultados obtenidos se envían, al final de la semana, al coordinador del proyecto, por correo electrónico. El coordinador, por su parte, remite al colegio la información recogida en todo el mundo durante esa misma semana. Además, de vez en cuando, añade información sobre experimentos, relacionados con la lluvia ácida, que se realizan en cualquiera de los colegios participantes. A modo de ejemplo: diferentes formas de recoger la lluvia y de medir su acidez; comparación entre diferentes métodos de medir el pH; comprobación de los factores que influyen en la acidez de la lluvia...

    Desde el punto de vista educativo, el proyecto es muy motivante porque implica a los estudiantes en actividades científicas de primera línea, dándoles la oportunidad de compartir información con estudiantes de otros países a través de Internet. Desde luego, sería impensable una motivación tan alta si las medidas se quedaran encerradas entre las paredes del aula.

    Cualquier colegio Navarro que quiera adherirse al proyecto puede ponerse en contacto con el departamento de Ciencias de la Naturaleza del colegio Irabia (e-mail: fgarcia@irabia.org) que les hará llegar la información necesaria para participar en futuras ediciones.

     Más información sobre este proyecto puede encontrarse en: http://www.wvu.edu/~ruralnet/pswoope/

 

Fernando García Fernández
Departamento de Ciencias
Colegio Irabia